El día y la noche

Poemas de 2013
(06 de junio)

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Este es un poema de versos octosílabos, en su mayoría,
donde los caballos blancos representan el amanecer.

Caballos blancos cabalgan

a la luz de un nuevo día;

la oscuridad de la noche

se aleja, casi vencida.

Ya se ven los resplandores

que reflejan las encinas.

La sombras desaparecen

dejando paso a la vida:

cálida aurora, que nace

trayéndonos la alegría.

Ya se ven los resplandores

y vuelan las golondrinas.

En la mar son las gaviotas

las que traen la algarabía

a puertos de pescadores,

donde hallan su comida.

Aún se ven los resplandores

y vuelan las golondrinas;

pero se acerca la noche

para reemplazar al día.

La tarde se va extinguiendo,

el sol se quiere acostar,

bajando hasta el horizonte

muy pronto se ocultará.

Ya no se ven resplandores,

golondrinas, ya no vuelan;

los cipreses junto al río,

en las aguas se reflejan.

Caballos blancos se alejan

y llega la oscuridad;

la noche tiende su manto

sobre toda la ciudad.

Sobre el mar y la montaña

jinetes de negro van,

sobre caballos de sombras

ya se les ve cabalgar.

La noche tiende su manto

y se duerme la ciudad.

La luna, odia las sombras

y nos vuelve a iluminar.

El sol, despierta del sueño

y ya luce sobre el mar.

La noche se va vencida

por el día, una vez más.

Autor: Ramón C. Infanzón
Todos los derechos reservados

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