Jesús de Nazaret, pasión y muerte.

Poemas de 2013

(08 de septiembre)

Jesús

La suerte a Jesús le abandonó

al ponerse de parte del malvado,

que lo entregó, sin pena ni cuidado;

avariciando dinero, lo vendió.

Aceptó de buen grado su destino

e inició con agrado su camino;

no se desarboló en ningún momento

aún a sabiendas de un final tan cruento.

El final que le esperaba, lo intuía,

no le importaba saber que moriría,

y que su cuerpo en cruz acabaría.

Él, no lo sospechaba, lo sabía.

Nos dio su luz, como Él solo lo hacía,

mostrándonos su condición humana;

su rostro, sol ardiente en la mañana,

herido de dolor, mientras moría.

Junto a Él, el cariño de su alma,

la madre, que lo fue todo en su vida;

el hombre que su amistad le daba,

la mujer que su cariño le ofrecía.

Él murió atravesado por la lanza,

empero resucitó al tercer día,

sabiendo que su muerte no fue vana.

Con su martirio, a todos redimía.

Hondo pesar en mi alma es el que siento,

debió decir Jesús crucificado,

como vil delincuente condenado,

atado, azotado, clavado y muerto.

Autor: Ramón C. Infanzón

Todos los derechos resdervados

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