Una tarde cualquiera de verano

Relatos de 2015
(20 de julio)

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Son algo más de las cuatro. Mis ojos se preparan para filmar imágenes irrepetibles en la vida. Nunca dos momentos podrán ser iguales. Siempre habrá algo, por mímimo que sea, que hará que los veamos y los vivamos de forma diferente.

La tarde es perfecta para estar al aire libre. El sol luce en lo alto, creando una atmósfera apacible. El momento es agradable; se siente el frescor del aire, y los árboles me están proporcionando la sombra necesaria para disfrutar del instante. Es un día parcialmente nuboso.

El suelo está cubierto de hojas secas; de uno de los naranjos han caído algunos de sus frutos que se han ido pudriendo; son esos tan amargos y desagradables . A la izquierda, el lugar de las plantas, algunas con flores. Sobre la mesa metálica, una cerveza que me voy tomando a sorbos. Bajo la botella de agua, los papeles donde escribí el relato de uno de nuestros tantos paseos nocturnos: “Son las diez y media de la noche y está lloviendo…”. Eso ocurrió el veinte de Enero de este mismo año 2015. Está escrito esa misma noche.

Sigo sentado, escribiendo y disfrutando del ruido del viento en los árboles y en los cañaverales próximos, muy semejante al que provocan las olas en una playa de piedras. Me rodean objetos diversos: unas cañas secas al frente, dos macetas de hierbabuena sobre una mesa verde a mi izquierda… A la derecha, una pequeña escalera de madera de solo tres peldaños arrimada al tronco de uno de los limoneros.

El sol se desplaza y tengo que mover la silla para seguir bajo la sombra; esta vez, de una platanera. Ahora me encuentro de frente a las verdes cañas, que en poco tiempo han vuelto a crecer. Se han vuelto altas y gruesas en su mayoría. Siempre me he preguntado el porqué de tanta diferencia entre unas – las más robustas – y las otras, exageradamente delgadas y débiles. Desde esta nueva posición puedo ver el viejo y majestuoso peral, cuyas peras no valen para nada; delante de él, un tanto a la izquierda, el fornido limonero, donde reposa la pequeña escalera, mostrando sus elegantes frutos. El alto naranjero a mi derecha, ese que da las dulces y apreciadas naranjas que tanto me gustan. Jamás he probado unas naranjas tan sumamente dulces y agradables; son realmente deliciosas.

El viento racheado vuelve a soplar con fuerza. Es fantástico ver moverse las ramas y las cañas, que se cimbrean una y otra vez. Describir este momento es algo apasionante. Disfrutar esta tarde fresca y cálida a la vez, una maravilla de la naturaleza. Escribir es dar vida a sensaciones y sentimientos. Realizar este relato ha sido como hacer unas fotos y dejar constancia en imágenes escritas.

Autor: Ramón C. Infanzón
Todos los derechos reservados

¡Valórate, mujer! (Soneto)

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Poemas de 2013
(06 de octubre)

Este soneto es de cuando Agus (un poeta amigo) y yo, nos

dedicábamos a hacer sonetos inspirados en nombres de mujer.

De ahí surgieron de mi parte, los nombres de Anastacia, Soledad y otros.

Los de su parte, no los recuerdo. Con el tiempo, abandonó el portal de

poesía y ya no supe más de él. Más tarde, tras unos buenos meses, yo

también abandoné ese portal.

Ayer te me antojabas caprichosa,
tu extraño proceder no era sincero;
y hoy quieres ofrecerte en un te quiero
mostrándote ante mí la más hermosa…

¿Es tu amor Anastacia, tan austero,
y bello tu candor como una rosa?
¿O será que asemejas mariposa,
que basas el amor en lo ligero?

Si por ambicionar amor, te entregas,
sin apreciar tu cuerpo de amapola,
será quizá, que tus virtudes niegas.

Y eso no puede ser, querida mía,
una mujer se debe valorar
muy a pesar de todo lo que ansía.

Autor: Ramón C. Infanzón
Todos los derechos reservados

Mil poemas de amor. (Soneto multimétrico)

Poemas de 2013
(03 de octubre)

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En la hoja de papel que ahora sostengo,
mil poemas de amor te escribiría;
en millones de versos te diría
que me siento morir si no te tengo.

¡Cómo evitar esta locura vida mía,
si lo que vive en mí, es lo que siento;
si tú eres pura miel, dulce lamento,
el llanto quedo que brinda la alegría!

Mientras escribo, insinúo tu cuerpo,
llegando a mí tu voz, cual suave brisa; 
trazo tu cara, dibujo tu sonrisa

que me acompaña hasta morir el día
y, me hace tan feliz tu compañía,
que puedo ver la luna del reverso.

Autor: Ramón C. Infanzón
Todos los derechos reservados

Mariposa (Intento de soneto inglés)

Poemas de 2013
(04 de octubre)

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Mariposa de múltiples colores
que vuelas entre plantas olorosas,
que llevas la fragancia de las flores
a ambos lados de este jardín de rosas.

No dejes que tu vuelo te condene
a perder la elegancia de tus alas;
no ignores que es el viento quien sostiene
tu frágil cuerpo entre las amapolas.

Tu grácil movimiento y elegancia,
tu suavidad, y tu débil figura…
no impedirán que cubras de fragancia
la imaginaria belleza de tu aura.

Maravilla que vuelas temerosa,
robaste la belleza de la rosa.

Autor: Ramón C. Infanzón
Todos los derechos reservados

Sin ti (Sonetillo)

Poemas de 2013
(septiembre)

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Esta es la orilla del mar

donde yo de amor me muero,

y donde impaciente espero

a quien bien me sabe amar.

Si mi voz no te llegara

y me traiciona el aliento,

como me temo y presiento

la vida me abandonara.

Voz aledaña del eco

que mi corazón dispara,

sin encontrar ningún hueco…

ni lugar de nuestra playa 

donde se mantenga seco

el cerro de mi atalaya.

Autor: Ramón C. Infanzón
Todos los derechos reservados

Echándote de menos

Poemas de 2013

(19 de octubre)

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Voy a sentarme

a la orilla de este río,

donde te escribiré

unos pocos versos.

Te explicarán

en gotas de rocío…

y en agua cantarina

que te quiero.

Voy a pasar

las horas de la tarde

a la sombra del árbol

más cercano.

Reviviré momentos

de cuando nos amamos…

mirándote y

besándote en lo labios.

Levantaré la vista

al horizonte.

Buscaré entre las nubes

el consuelo…

de no tenerte hoy,

como te tuve

en otro tiempo…

que no me sentí a solas

como ahora me encuentro.

Autor: Ramón C. Infanzón
Todos los derechos reservados

Amor y soledad (futuro incierto)

Poemas de 2013
(21 de septiembre)

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Sensaciones que se viven al partir,

sentimientos que brotan del alma:

oscuras nubes que harán revivir

el tormento diario que se inicia al alba.

El marinero se aleja en su barca,

el mar en calma, al despuntar el día;

recibiendo el saludo que abarca…

el corazón henchido de alegría.

A su pesar, hacia un destino zarpa,

futuro incierto del lugar que aguarda;

su pensamiento en tierra como charpa,

que le sujeta al muelle todavía.

Su amada, agita el pañuelo temblorosa,

con el temor de que ya, jamás regrese;

con el dolor de ver como amanece,

y no sentirse a su lado cariñosa.

Autor: Ramón C. Infanzón

Todos los derechos reservados

Búscate a otro (Soneto endecasílabo)

Poemas de 2013

(01 de octubre)

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Quisiera dejarles claro que, gran parte de los poemas que

escribo no son de situaciones reales vividas por mí; son

simples poemas imaginarios, o de imágenes que

permanecen

como recuerdo de películas u otras vivencias ajenas a mi

persona.

Un cordial saludo.

Ramón

Nuestro amor fue solo una enfermedad.

Fiebre que calcinaba a fuego lento.

Vivir contigo condujo al tormento;

al cruel momento de la iniquidad.

Pretender intentarlo nuevamente

ya no será posible si has fallado;

con tan solo rastrojos me has honrado,

le suplico señora, no lo intente.

Desprecio, será el fruto que obtendrás.

De maldad has manchado la simiente.

Inútil es querer volver atrás.

¡Aléjate, lo nuestro ha terminado,

y aunque mi corazón es indulgente,

busca otro que soporte tu pecado!

Autor: Ramón Candelaria Infanzón

Todos los derechos reservados

Abandonado por un sueño

Poemas de 2013

(26 de agosto)

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Sus manos suave seda, limpia y pura.

Sus piernas nacar blanca, bien pulida.

Sus ojos negros profundidad oscura.

De sus cabellos, color azabache,

prendía una noche, huérfana de luna;

y de su cara, un sol de amanecida.

Me enamoré nada más verla pasar.

Me mareó el vaivén de sus caderas.

¡Fue tal la gracia con que se movía!

Me ofreció una sonrisa bien marcada,

dejando ver sus dientes de marfil.

Sin apenas mirarme, se alejó de mí.

Hoy, no ha pasado frente a mi ventana.

Me hiere el aire que niega su ausencia.

Hoy, mis temores, no tienen clemencia.

Me enamoré, nada más verla pasar.

¡Fue tal la gracia con que se movía!

Y ahora, me dicen que no volverá.
 

Autor: Ramón C. Infanzón

Todos los derechos reservados

El mensaje

Poemas de 2013

(28 de agosto)

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Esperó cada día su llegada. Vendría desde lejos.

En ese instante estaba allí, a la orilla del mar, sentada en una roca.

Se levantó, se mordía las uñas. Caminaba de un lado para otro,

como quien busca algo que ha perdido.

Removía la arena, en ese límite que comparte con las olas.

Dejó de pronto de buscar. Adentró su mirada en el mar,

hasta donde su vista le alcanzaba; tenía que llegar una botella,

la que ella esperaba, y dentro, algún mensaje… escrito en una hoja de papel.

Unas palabras que le dijeran que la amaba. Pero no llegó nada.

Se marchó cuando ya oscurecía.

Al día siguiente regresó, y encontró la botella que esperaba…

anclada, recostada, casi cubierta por la arena, muy cerca de una roca.

Un suspiro de alivio se mezcló al rumor de las olas.

Limpió… y volvió a limpiar aquel objeto de cristal

que le traería las palabras soñadas.

Se vio surcar por sus mejillas un par de lágrimas doradas.

Allí, en la botella, no había nada.

– ¡Nada, nada, nada, nada…!

El eco repetía esta palabra cuando ella llorando se alejaba.

Nada, nadaa, nadaaa, nadaaaaa.

Autor: Ramón C. Infanzón

Todos los derechos reservados