El mensaje

Poemas de 2013

(28 de agosto)

tokyo_playa

Esperó cada día su llegada. Vendría desde lejos.

En ese instante estaba allí, a la orilla del mar, sentada en una roca.

Se levantó, se mordía las uñas. Caminaba de un lado para otro,

como quien busca algo que ha perdido.

Removía la arena, en ese límite que comparte con las olas.

Dejó de pronto de buscar. Adentró su mirada en el mar,

hasta donde su vista le alcanzaba; tenía que llegar una botella,

la que ella esperaba, y dentro, algún mensaje… escrito en una hoja de papel.

Unas palabras que le dijeran que la amaba. Pero no llegó nada.

Se marchó cuando ya oscurecía.

Al día siguiente regresó, y encontró la botella que esperaba…

anclada, recostada, casi cubierta por la arena, muy cerca de una roca.

Un suspiro de alivio se mezcló al rumor de las olas.

Limpió… y volvió a limpiar aquel objeto de cristal

que le traería las palabras soñadas.

Se vio surcar por sus mejillas un par de lágrimas doradas.

Allí, en la botella, no había nada.

– ¡Nada, nada, nada, nada…!

El eco repetía esta palabra cuando ella llorando se alejaba.

Nada, nadaa, nadaaa, nadaaaaa.

Autor: Ramón C. Infanzón

Todos los derechos reservados

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