Buscando el amor soñado (Soneto)

Poemas de 2013
(19 de octubre)

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Te buscaré en algún lugar lejano
para soñarte en cada amanecer
y, disfrutar teniendo tu querer;
acariciar tu cara con mi mano.

Caminaré, no importa la distancia,
y juntaremos tu alma con la mía.
Uniremos la noche con el día,
restando a los peligros importancia.

Me embriagaré en tu sutil fragancia
y, dormiremos sobre blanda arena;
vivir sin ti se convierte en condena

que golpea y destruye la constancia.
Acogerán alegres tu presencia
las estrellas que techan nuestra estancia.

Autor: Ramón Candelaria Infanzón

Todos los derechos reservados

La vida

Poemas de 2015

(18 de agosto)

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La vida es un toro bravo

que te mira con fiereza

y te exige la certeza

de que te veas preparado;

y luchar con entereza,

y sentirte valorado.

Vida, no es lo que prefieres

y, sin que a veces lo entiendas,

te somete a la contienda

y te vence cuando quiere.

La vida no vale nada,

por momentos no es gran cosa,

mas, te empuja hacia el abismo,

te somete y te derrota.

Te lleva hacia el precipicio

con toda su enorme fuerza,

y te arremete con rabia

y con atroz sutileza.

Te exige que seas valiente

para poder enfrentarla,

y que olvides los dolores

y te levantes y caigas.

¡Lucha conmigo, cobarde!,

te grita mientras te ataca,

y se abren tus heridas

que se enrojecen y sangran.

Que estés alerta, te exige,

y si huyes y te escapas,

podrás oír como ríe

empuñando su guadaña.

La vida es un toro bravo

que te mira con fiereza

y te alcanzan sus pitones

cuando menos te lo esperas.

La vida es la zancadilla

que te hace caer de espaldas,

lentamente te desgarra,

te paraliza y te mata.

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Autor: Ramón Candelaria Infanzón

Todos los derechos reservados

Sintiendo frío en el alma (Soneto)

Poemas de 2013
(08 de octubre)

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Este frío en el alma, no me deja pensar;

he tratado de andar sin poderlo lograr.

¡Y yo, qué puedo hacer, si ya empiezo a sangrar!

Ya deberías saber que eres mi pesar.

Por olvidarte… ¿qué tendría que pagar? 

Ya no me importas, no quiero seguir contigo,

pero aunque me sigas ofreciendo tu abrigo,

se auguraba que el fin tenía que llegar.

¿Te atreves a intentarlo y comenzar de nuevo?

Pues si me dices sí, no te arrepentirás,

y te demostraré que con tu amor me atrevo

a continuar el camino a tu vida unido.

Te vendrás conmigo, no lo lamentarás,

sintiéndote feliz como nunca lo has sido.

Autor: Ramón Candelaria Infanzón
Todos los derechos reservados

Te amo a pesar de la distancia (Soneto)

Poemas de 2013

(16 de octubre)

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Distancia de amargura interminable

es tener que conformarme sin tocarte,

pues, pasar tanto tiempo sin amarte,

es algo que se hace insoportable.

Es duro pensar que algo tan bello

se perderá en un tiempo sin sentido;

me quema el sufrimiento convertido

en ascuas… de un injusto atropello.

Es miedo lo que siento de perderte

y, no volverte a ver ya nunca más…

pensando que a tu lado no despierte.

Laten distantes nuestros corazones,

luchando unidos contra la adversidad,

mas, la distancia impone sus razones.

Autor: Ramón Candelaria Infanzón

Todos los derechos reservados

¡Y a mí qué me importa como tú escribas!

¿Debería importarme eso?

Escribe como quieras. ¿No lo hago yo?

Sin embargo, se me hace cuesta arriba

tener que leer errores por un tubo.

Pero ¡qué más da! Si son de personas

que conozco y aprecio, no me importa.

No obstante, a los nuevos no les perdono

sus errores.

¿Estaré siendo demasiado sincero?

Y eso que sé que la abundancia en

sinceridad nunca cae bien; no es bien

recibida; nos crea muchos enemigos;

de ella nace antipatía, insolidaridad,

desprecio, descrédito, desinterés…

¡No se hagan los despistados que a

ustedes también les pasa!

Si en lugar de compartir conocimientos

fuera compartir dinero, ¡otro gallo cantaría!

Entonces te visitaban hasta las hormigas.

¡Sí, hormigas!; esas que caminan casi a rastras

sobre el suelo. Las que se ven a la entrada de

algunos bancos.

¿Que me estoy desviando? Sí, tienen razón.

Lo que a mí me interesa es relacionarme

de forma amable y amistosa con todos ustedes,

pero a este paso no lo voy a conseguir.

Y últimamente leo y leo y leo… Y no estoy de

acuerdo con admitir que “aún así” signifique

“todavía así”. ¿Por qué no lo sustituyen por

“con todo y eso” o por “incluso así”? Aunque,

en realidad, sí existen algunas frases en las

que “aún así” significa “todavía así”.

Una vez leí esto en una explicación a eso.

La frase en cuestión era “¿Aún así, sin

haberte vestido? Y claro, esta no admite

discusión posible. Pero existen infinidad

de frases en las que “aún así” debe

escribirse sin la tilde en “aún”: aquellas

en las que este no signifique “todavía”.

Que quede claro, porque si no,

¡menudo lío, compañeros!

Siempre debemos tener presente que

cuando existan palabras iguales que

se escriben con y sin tilde, por algo será.

Y debemos estar “al loro” de su significado.

Tal es el caso de…

Pongamos unos ejemplos. ¿Qué les parece

que y qué; si y sí; de y dé; se y sé; mas y más;

el y él; mi y mí; tu y tú; te y té; como y cómo;

cuan, y cuán; donde y dónde; aun y aún, etc.?

Ya saben, sepan elegir lo que convenga y,

no dejen todo el trabajo a la tilde diacrítica,

que esa no vendrá a solucionarles el problema, ¿o sí?

¡Les deseo suerte!

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RCI

Coma… solo cuando sea necesario.

Aquí, un artículo de Eliana Gonzales Cruz en el blog Castellano Actual.

Antes que nada quiero decirles que yo caigo en esto mucho más que cualquiera de ustedes, por eso, al publicarlo en mi blog hace que lo tenga a mano en el momento de consultarlo.

De ahora en adelante me fijaré mucho más en las frases, y trataré de evitar el uso de la coma entre el sujeto y el predicado, y en los demás casos, por supuesto.

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Pareciera que el título de este artículo girara en torno a dietas, a comida sana, a nutrición y demás; pero no, no es de ello a lo que me refiero en absoluto, ni a la forma conjugada del verbo comer, sino al signo de puntuación que suele indicarnos una pausa breve dentro de un enunciado y que, gráficamente, aparece escrito pegado a la palabra o al signo que lo precede y separada por un espacio de la palabra o del signo que le sigue.

La coma, al igual que los demás signos de puntuación, está asociada al plano sonoro de nuestra lengua porque nos exige una elocución adecuada, pero también una correcta interpretación; así, una frase como: Luisa, cierra la puerta es distinta de Luisa cierra la puerta. En el primer caso estamos ante un enunciado que presenta un vocativo, es decir, ante el sustantivo “Luisa” que ha sido utilizado para llamar la atención del interlocutor, de ahí que esté separado del resto por una coma; mientras que en el segundo caso se trata de una enunciación; es decir, se está diciendo algo de Luisa (que “cierra la puerta”).

Si bien la coma nos indica una pausa breve, cabe señalar que no siempre su aparición  responde a la necesidad de realizarla, pues a veces hacemos una pausa natural en la lectura que no necesita de una marca gráfica. Así, ante un enunciado como: Los alumnos de la Facultad de Educación rindieron sus exámenes finales la semana pasada, solemos realizar una pausa después de “Educación” pero no va coma porque no se trata en absoluto de un vocativo ni de ninguna cláusula complementaria ni mucho menos explicativa.

Este tipo de pausa es la que origina uno de los errores más frecuentes en el plano escrito. En el siguiente ejemplo que ha sido recogido de un diario: Una granada de uso militar tipo piña, ha sido encontrada a inmediaciones de la cuadra 10 de la calle Arequipa frente a Osiptel, la coma que aparece es totalmente innecesaria porque está separando el sujeto (Una granada de uso militar tipo piña) del predicado (ha sido encontrada a inmediaciones de la cuadra 10 de la calle Arequipa frente a Osiptel).

Ante estos casos vacilantes, la normativa es bastante clara en señalar que es “incorrecto escribir coma entre el sujeto y el verbo de una oración, incluso cuando el sujeto está compuesto de varios elementos separados por comas” (Diccionario panhispánico de dudas, 2005), lo mismo que si se trata de un sujeto largo: “Cuando el sujeto es largo, suele hacerse oralmente una pausa antes del comienzo del predicado, pero esta pausa no debe marcarse gráficamente mediante coma” (DPD, 2005). Así, serían incorrectos: *Mi mamá, mi papá, mi abuela, mis tíos, me felicitaron por haber concluido satisfactoriamente mis estudios, y también: *Los alumnos que no hayan rendido el último control de lectura, tendrán cinco puntos menos en su examen final. El primer enunciado no debería llevar coma después de “tíos” aun tratándose de un sujeto compuesto por varios elementos (Mi mamá, mi papá, mi abuela, mis tíos); y el segundo tampoco aun si hacemos una pausa oral después del sujeto (Los alumnos que no hayan rendido el último control de lectura).

Excepciones a esta regla general serían “cuando el sujeto es una enumeración que se cierra con etcétera o su abreviatura” (DPD, 2005) como en Mi mamá, mi papá, mi abuela, mis tíos, etc., me felicitaron por haber concluido satisfactoriamente mis estudios; y, cuando “inmediatamente después del sujeto se abre un inciso o aparece cualquiera de los elementos que se aíslan por comas del resto del enunciado”, (DPD, 2005) como en Los alumnos, como ustedes saben, están obligados a rendir todas las prácticas.

Por supuesto que este no es el único caso del uso de la coma, pero he creído conveniente tratarlo en este artículo porque se siguen cometiendo errores de este tipo, probablemente por desconocimiento; así que ya lo sabe estimado lector, utilice la coma solo cuando sea necesario, nunca entre sujeto y predicado.

Eliana Gonzales Cruz

Dime, mujer…

Poemas de 2013
(18 de octubre)

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Dime, mujer…

¿A dónde fueron nuestros besos a parar,
que ayer busqué, y no pude encontrarlos?
¿Dónde se pierde el fuego de tus labios?
Dime mujer, que quiero reavivarlo.
De nuestro amor, ¿qué queda sin romperse,
como el cristal del agua de aquel lago…
donde nos ocultó el silencio de la noche…
y la mañana no quiso despertarnos?
Dime mujer…, ¿por dónde se fugaron…
los sentimientos que un día nos ataron?
¿Dónde quedaron las horas que vivimos…
y todos los momentos que pasamos?
Dime mujer…, ¿ya se te han olvidado?

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Autor: Ramón C. Infanzón
Todos los derechos reservados

Las cuatro formas de “por” y “que”

¿Por qué se le ha puesto el pelo blanco?

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¡Nooo!

Por y que se juntaron y formaron “porque” en invierno y, en verano, decidieron protegerse y usaban sombrilla y, en algunas ocasiones, gafas de sol y lucían así: “porqué”. ¿Y “por qué” lucían en ocasiones de esta manera, en las que se apartaban y dejaban un espacio entre ambas palabras? ¿Será porque se habían peleado y decidieron distanciarse un poco? No se sabe exactamente, lo cierto es que “por” iba por su lado y “qué” se sentía tan bien protegido con su sombrilla y sus gafas, que decidió no compartirlas nunca más. Sin embargo, “por”, que era muy inteligente, se las arregló para que “qué” prometiera que, en algunas ocasiones, irían de la mano, lo más juntitos posible y volver a compartir ambos objetos, volviendo a vérseles como “porqué”. ¿Y qué ocurría cuando se peleaban en invierno? Pues muy sencillo, que no necesitaban gafas ni sombrilla y marchaban cada uno por su lado nuevamente con gesto serio y enfadado, volviendo a vérseles algo apartados la una del otro y, así se les veía a cara descubierta: por que.

Entonces es cuando acudían a regañadientes a la playa y, otras, al río, donde solían encontrarse con otras palabras conocidas llamadas artículos, que, al verlos tan distanciados el uno con la otra, hacían las veces de intermediarios apaciguadores del conflicto, colocándose en medio de ambos amigos, evitando así que las cosas fueran a mayores. Era en estas ocasiones cuando podía verse a “por” en un lado y “que” en el otro, que con el mencionado apaciguador en medio, lucían, a veces, como un “por el que”; otras veces, como un “por la que” y, cuando los apaciguadores eran más de uno, “por los que” o, “por las que”.

Y si el cuento no les ha convencido, aquí les dejo otra explicación que tal vez les convenza más.

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El uso de porqué, porque, por qué y por que

Porqué es un sustantivo (el porqué, es decir, la causa, el motivo); siempre va precedido del artículo (el) o de otro determinante (su, este, otro...). Admite plural : los porqués.
Ejemplo: No explica nunca el porqué de sus decisiones.

Porque es una conjunción causal: introduce una oración subordinada que explica la causa de otra principal.
Ejemplo: Lo he entendido porque me lo has explicado muy bien.

Por qué solo se usa en oraciones interrogativas, directas e indirectas. Por es preposición y qué es un pronombre interrogativo.
Ejemplos: ¿Por qué no has venido a la fiesta? (Interrogativa directa)
No sé por qué se ha portado tan mal.(Interrogativa indirecta)

Por que se compone de la preposición por y del pronombre relativo que; se puede sustituir por “el cual, la cual”, etc.
Ejemplo: Fueron varios los delitos por que fue juzgado.

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Y para concretar el cuento, creo que aquí se olvidaron mencionar que “por qué” también se usa en las frases exclamativas.

Y como broche final, les quiero decir que estas “bromitas” de los “por” y “que”, juntos y separados, han traído de cabeza a bastantes escritores y poetas, que pedían como agua, que se les explicara las diferencias. Tanta era la confusión que en ellos provocaba esta parejita.

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RCI

El paso del tiempo

Poemas de 2013
(11 de octubre)

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De puro verde pintó el árbol en primavera
y, tras un compás de espera, el color desaparece;
en la rama se transforma o, se convierte después,
y, en la tierra, su esplendor, está presente otra vez.

 

 

Por el árbol se pasearon distintos amaneceres,
días, semanas y meses que, a su suerte, abandonaron;
la lluvia vuelve a mojar las hojas sobre el sembrado,
¡pobre árbol desnudado que se sonroja y se mece!

 

 

Al presentarse el otoño, las nubes se arremolinan.
la frondosidad culmina y, su ciclo, se envejece.
Aún no ocurre lo peor, el frío está por llegar; 
se presentan las tormentas hasta el río desbordar.

 

 

Recogidos se mantienen los pastores y el rebaño;
los pájaros en sus nidos y, en su ermita, el ermitaño.

Autor: Ramón C. Infanzón
Todos los derechos reservados

Mírame con los ojos de tu alma (Soneto polimétrico)

Poemas de 2013
(16 de octubre)

Jardín de azucenas

Despierta en mí, tu nombre, Azucena…,

amor tan virtuoso y desprendido,

que no quisiera ser incomprendido

por entregarme y atarme a tu cadena.

 

 

Perderte puede ser una condena

tan llena de dolor y desconsuelo,

que tire mis desvelos por el suelo…

y, no consiga amarte, mi Azucena.

 

 

Júzgame como quieras, si prefieres

hacer que mi dolor me desespere;

méteme en tu prisión, si es lo que quieres,

 

 

puede ser preferible a que me ignores.

Mírame con los ojos de tu alma,

concédeme Azucena tus amores.

Autor: Ramón C. Infanzón
Todos los derechos reservados