No es fácil, por eso…, desisto.

No resulta tarea fácil decirle a alguien abiertamente que está errado en sus letras. En sus letras, repito; no en sus ideas para componer una historia, que además, está suficientemente bien relatada y cuyo resultado termina por agradarmos a todos. Y en este todo, incluyo también a todas. No es misión agradable tener que acudir a un blog, a un espacio ajeno para soltar esta clase de explicaciones que resultan impertinentes, intempestivas, inapropiadas… y que no darán otro resultado que amargar el momento y destrozar las ilusiones a más de uno o una. Pero podemos hacerlo de forma indirecta, con lo cual, hasta nosotros mismos quedaremos satisfechos. Sé que no soy perfecto, aunque mi anhelo más ferviente es alcanzar la perfección en lo que escribo, en lo que quiero hacer cuando decido escribir algo. Sé que me falta un gran trecho del camino por recorrer. Sé que me queda mucho por aprender en el mundillo de las letras; muchos lugares por visitar y tanto por escudriñar que tardaré muchísimo tiempo en conseguir subir algunos peldaños, porque a la cima, al último centímetro de la cúspide, nadie llegará. Y no lo hará porque siempre estaremos aprendiendo algo nuevo. ¿Se han preguntado alguna vez por qué no aprender algo nuevo cada día? ¿Se han planteado hacerlo? Pero ¿qué?

¿Qué les parece si repasamos lo que hemos escrito recientemente y tratamos de encontrar los errores que hemos pasado por alto? Les aseguro que tendrá sentido hacerlo, puesto que al escribir, cuidamos más el fondo (la historia que contamos) que la forma (la ortografía y otras pifias que cometemos por despiste).

A veces me pregunto por qué somos tan obstinados para dar por hecho que esto o aquello se debe escribir de esa o de esta otra manera.

¿Debemos pensar que estamos más obsesionados por la cantidad que por la calidad? Pensemos que la cantidad estará bien si la calidad es la correcta. Y que quien nos lea, saldrá ganando en satisfación de haber leído el magnífico relato que hemos sido capaces de crear a través de nuestra capacidad intelectual, en tanto hayamos cometido los menores fallos ortográficos.

No demos nunca por hecho que si no, no se escribe en dos palabras separadas por un espacio,

y nunca escribamos sino, si no estamos seguros. Es muy probable que caigamos en el error de escribir sino por si no, porque “si no” no vamos a encontrarlo en el diccio de la RAE explicado de manera clara y concisa.

Vean lo que hay. Múltiples ejemplos de si, y escasos de “si no”. Además, de “sino”, la explicación es insignificante. “Sino” se entiende como “pero”: ese es su significado aproximado. Luego, si existe  “sino”…, ¡al loro!, que “si no”, nada tiene que ver con pero. Mejor no lo puedo explicar. Espero que haya quedado claro y no ver más escritas frases como… “Sino vienes a verme, lo entenderé”. Creo que los que confunden sino con si no, andan por un escaso 1%. Pero mejor si son el 0.


si1.

(Del lat. si).

1. conj. Denota condición o suposición en virtud de la cual un concepto depende de otro u otros. Si llegas el lunes, llegarás a tiempo. Estudia, si quieres ser docto.

2. conj. Denota aseveración terminante. Si ayer lo aseguraste aquí mismo una y otra vez delante de todos nosotros, ¿cómo lo niegas hoy?

3. conj. U. para introducir oraciones interrogativas indirectas, a veces con matiz de duda. Ignoro si es soltero o casado. Hay que ver si hacemos algo en su favor. Pregúntale si querría entrar en una casa de comercio.

4. conj. Denota ponderación o encarecimiento. Es atrevido, si los hay.

5. conj. U. a principio de frase, da énfasis o energía a las expresiones de duda o aseveración. ¿Si será verdad lo del testamento? ¡Si dije que esto no podía parar en bien!

6. conj. U. para introducir oraciones desiderativas. ¡Si Dios quisiera tocarle en el corazón!

7. conj. U. con valor distributivo cuando se emplea repetida para contraponer, con elipsis de verbo o no, una cláusula a otra. Si hay ley, si razón, si justicia en el mundo, no sucederá lo que temes. Iré, si por la mañana o por la tarde, no puedo asegurarlo. Malo, si uno habla, si no habla, peor.

8. conj. U. tras el adverbio como o la conjunción que, se emplea en conceptos comparativos. Andaba Rocinante como si fuera asno de gitano con azogue en los oídos. Se quedó más contento que si le hubieran dado un millón.

9. conj. pero (para contraponer un concepto). Si me mataran no lo haría. No, no lo haré si me matan.

10. conj. desus. Era u. por la conjunción adversativa sino. No habla solamente de Dios, si también de las criaturas.

——

sino1.

(Del lat. signum).

1. m. hado.

2. m. desus. pero (defecto).

3. m. ant. Cosa que evoca en el entendimiento la idea de otra.

pasar el ~.

1. loc. verb. coloq. And. Pasar grandes trabajos o disgustos.

¡Atención!

Observen que esto que he hecho es copiar y pegar. Y en el punto 10, con referencia a “sino”, ¿es esta la frase que hará que no cometamos más el error?: “ No habla solamente de Dios, si también de las criaturas.

En fin, ahí queda eso. En lugar de facilitar lo que todos debemos aprender, parece que consiste en hacerlo más complicado.

Debemos observar que ese “si” en desuso, es sustituido hoy día por “sino”. Así, de esta manera, la frase hoy día sería: “ No habla solamente de Dios, sino también (o además) de las criaturas.

Excepto lo aportado por la RAE, artículo escrito por Ramón C. Infanzón.

14 de octubre de 2015.

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2 comentarios en “No es fácil, por eso…, desisto.

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