Si acaso eres poeta…

Si acaso eres poeta…
(15 de octubre de 2015)
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Si fueras un cantante, con solo una canción a tus espaldas,

si es buena, si tiene calidad, con una bastará;

no escribas nada más.

LLegarás a triunfar…, verás que pasará.

Pero si eres poeta…, que aguarde la maleta en un rincón,

que ha de pasar de tiempo, algún montón.

Pero no desesperes, sé paciente si quieres.

Pero, si acaso mueres,

de forma póstuma tal vez recibas…

alguna explicación, una misiva;

una nominación que te mencione, pero de premio…,

ya puedes enterrar tus pretensiones.

Olvídate de premios,

acude a la maleta que “sentada” espera.

Y espera tú también sentado sobre ella…

del trancurrir del tiempo… una era entera.

Olvídate de todo lo que sueñes;

del premio ni te obstines ni te empeñes.

Si a alguno ves premiar,

no es que se haya puesto a esperar,

sino porque a puñados, te gana en primaveras.

No lo dudes, lo tengo comprobado.

Por último te digo, y no te enfades…,

sin recomendación, te pudres esperando la ocasión.

¡Ay, compadre! ¡Escribe la canción!

Si acaso eres poeta, elige tu rincón,

apoya tu trasero en la maleta…

suplica inspiración.

Escribe la canción…, ¡no seas veleta!

Y deja de esperar que el viento mueva…

las aspas de la suerte que te niega.


Autor: Ramón Candelaria Infanzón
Todos los derechos reservados

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Ya se sabe que quien ríe el último…

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Poemas de 2015

(29 de junio)

Este poema surgió (como tantos otros que conservo y están

aún sin publicar) de mi enfrentamiento a otro poeta que no

fue capaz de admitir que él no es el único que puede escribir

en un determinado foro de poesía de forma sarcástica, cómica

o de la manera que el que suscribe quiera y le apetezca. Creyó

tener la exclusividad en ciertos temas cómico-satíricos y surgió

el enfrentamiento, pero más bien porque no siendo capaz de

defenderse solito, acudió a incordiarme rodeado de varios de

sus amigos. Y es curioso, – ahora que lo pienso – amigo era

solo uno y, además, debo decir que, muy respetuoso. Las que

no lo fueron, eran dos de sus incondicionales amiguitas a las

que más tarde se sumó una tercera y, pasado algún tiempo,

una cuarta y alguna más que no alcanzo a recordar. Todo por

un poema bastante inocente que ni siquiera lo mencionaba.

Fue una de esas decisiones en las que ves que los lectores

acuden a ese tipo de poemas un tanto tontos y divertidos,

y tú decides ir por ese camino también.

¿Esta historia comenzó en invierno? Creo que sí, pero no

estoy seguro. Bueno, digamos que sí.

POEMA

Llegué a este mundo en invierno

y el día que me bautizaron

las campanas repicaron

y comenzó aquel infierno.

Conociome en el averno,

mostrose amable conmigo

y fingiendo ser mi amigo

trato de llevarme al “huerto”.

Me engatuzó como quiso,

en su mano la manzana,

para hacer algún hechizo

que me convirtiera en rana.

Ustedes al leer esto, dirán que no fue para tanto.

La verdad es que sí fue para tanto y mucho más,

solo que lo he escrito de forma muy suavita.

Más adelante les mostraré el poema clave del

altercado y otros que compuse en réplica a los suyos.

La explicación a lo de llevarme al huerto es que dispuso

de toda su amabilidad y se hizo amigo (El en Sudamérica

y yo en el “Viejo Continente”). Entretanto me embaucaba

con su amistad, ya había escrito un poema en el que

yo salía malparado y, él, como ya supondréis, de cachondeo

con algunas de sus amistades. Me puso un “mote”, para

ponerme en ridículo, y que fuera motivo de risas. Tal vez

ahora lo comprendan mejor. Él usa el avatar y seudónimo

de bruja de Blancanieves.

Gracias por vuestra atención para conmigo.

Ramón

El vuelo de la abubilla (Soneto de humor)

Poemas de 2013

(15 de septiembre)

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No es fácil pretender que nos alumbre
el farol que no porta la bombilla;
que la estancia ilumine lucecilla
y no vernos a oscuras acostumbre.

Tal cosa convirtiera en maravilla,
desdeñando maldad y pesadumbre,
saber que contaremos con la lumbre
que permita volar a la avecilla.

Oscuridad total no satisface,
ni es grato golpearse las canillas
al tropezar a oscuras con las sillas.

Quisiera que volase la abubilla,
sin sufrir semejante pesadilla,
o que ocurriera el fatal desenlace.

Autor: Ramón C. Infanzón

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Las piernas de Lucía

Poemas de 2013

(03 de septiembre)

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Cuando el viento daba

en la amplia falda,

a la parte alta

la tela subía;

bajando al instante

Lucía, con su mano,

el trozo de tela

que la descubría.

 

El viento soplaba

insistentemente;

la falda volaba

y luego bajaba.

 Lucía desconfiaba

del impertinente…

– viento –

Y lo reprobaba,

y lo reprendía.

 Y al ver que el dichoso

no se sonrojaba,

con sus ambas manos,

la falda atrapaba.

Impidiendo así

que el viento le viera

 las dos bellas piernas

que tan bien lucía.

Autor: Ramón C. Infanzón

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