La vi, lo vi, le vi; las vi, los vi, les vi.

images1111Los laísmos, loísmos y leísmos, son incorrecciones del lenguaje y, como tales, no deben usarse en la escritura. Existen casos excepcionales admitidos por la academia de la lengua mencionados en este artículo de gran utilidad para quienes escribimos.

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Leísmo, laísmo, loísmo: definición y ejemplos de uso

Leísmo, laísmo, loísmo son incorrecciones de la la lengua que muchos no entienden del todo bien y que incluso se usan como normales en el habla de ciertos territorios del ámbito hispano, por diferentes motivos. En este artículo trataré de explicar con sencillos ejemplos cuándo los pronombres de tercera persona están mal empleados y por qué.

La norma procede del latín y, en última instancia, hace referencia a los complementos directo e indirecto de la oración en castellano. Si queremos evitar el leísmo, laísmo, loísmo no hay más que entender cómo funcionan los pronombres en tercera persona al sustituir a los citados complementos. Nada mejor que un ejemplo para ilustrarlo:

Compré un regalo a Marta: (complemento directo: un regalo), (complemento indirecto: a Marta).

En el complemento directo la acción del verbo recae directamente, en tanto recae indirectamente en el indirecto.

Si queremos sustituir el complemento indirecto (a Marta) por un pronombre, tenemos que poner:

Le compré un regalo (en cambio, “La compré un regalo” es un caso de laísmo).

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Leísmo, laísmo, loísmo: definiciones y ejemplos

Leísmo: uso de le/les en funciones de complemento directo (en vez de lo/los y la/las)

Laísmo: uso de la/las en funciones de complemento indirecto (en vez de le/les)

Loísmo: uso de lo/los en funciones de complemento indirecto (en vez de le/les)

Ejemplos:

Vi un camión (“un camión” es el complemento directo)

Le vi (en vez de Lo vi) . Ejemplo de leísmo.

Da el regalo a Marta (“a Marta” es el complemento indirecto)

Dala el regalo (en vez de Dale el regalo) . Ejemplo de laísmo.

Di un regalo a Marta (“a Marta” es el complemento indirecto)

Lo di un regalo (en vez de Le di un regalo) . Ejemplo de loísmo.

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Uso correcto de los pronombres de tercera persona

Para evitar el leísmo, laísmo, loísmo, lo mejor es atender al siguiente esquema:

Complemento directo: masculino (lo/los), femenino (la/las), neutro (lo).

Complemento indirecto: le/les.

El sistema es muy simple, como puede verse a simple vista, el único inconveniente es que existen multitud de casos excepcionales, así como áreas geográficas donde se dan en el habla (e incluso en la lengua escrita) los fenómenos lingüísticos del leísmo, laísmo, loísmo.

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Dos excepciones importantes

Un caso de leísmo permitido es el que afecta a personas de sexo masculino (aunque solo en singular). Por ejemplo:

Juan saludó a Pedro (“a Pedro” es el complemento directo).

Lo saludó / Le saludó (en teoría, esta segunda opción sería incorrecta, pero es un leísmo permitido).

Otra excepción significativa es el llamado “leísmo de cortesía“):

Lo saludé (a usted) /Le saludé (a usted) (en teoría, la segunda opción sería incorrecta, pero de nuevo es un leísmo permitido por las Academias de la Lengua Española.


Para ver si el verbo admite complemento directo o indirecto no hay más que ver la definición en el diccionario de la RAE: si lo pone como transitivo entonces admite complemento directo; en el caso de los intransitivos solo admiten complemento indirecto. Pero como he dicho hay muchas excepciones, por lo tanto el único sistema es estudiar caso por caso en esos supuestos (verbos especiales).

Más ejemplos de leísmo, laísmo, loísmo

Leísmo:

Vi a Luis (Lo vi, aunque admitido “Le vi“)

Vi a Marta (La vi; leísmo: Le vi)

Vi a los niños (Los vi; leísmo: Les vi)

Vi a las gatas (Las vi; leísmo: Les vi)

Laísmo:

Di un regalo a Marta (Le di un regalo; laísmo: La di un regalo)

Di un regalo a las niñas (Les di un regalo; laísmo: Las di un regalo)

Loísmo:

Traje un libro a mi sobrino (Le traje un libro; loísmo: Lo traje un libro)

Traje un libro a mis sobrinos (Les traje un libro; loísmo: Los traje un libro)

Como se puede ver claramente, en el caso del laísmo y loísmo se sustituyen los pronombres le/les (para complementos indirectos) con la/las, lo/los (uso incorrecto)

Y en el caso del leísmo se sustituyen los pronombres lo/los por le/les (uso incorrecto, salvo excepciones señaladas).

Para la gran mayoría de verbos ya sirve con lo expuesto anteriormente, pero hay grupos de verbos en los que el uso es distinto, por ejemplo en los llamados verbos de afección (afectar, asustar, asombrar, convencer, divertir, impresionar, molestar, ofender, perjudicar, preocupar, etc.), los verbos de influencia (autorizar, ordenar, invitar, permitir, exhortar, etc.), los verbos hacer y dejar, etc., etc. En estos casos, por distintos motivos el uso de los pronombres varía, de acuerdo a consideraciones sintácticas y gramaticales en general.

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Leer es un riesgo

4119img2.jpgEste artículo lleva el nombre de peperguez a una entrevista del Círculo de Tiza. Yo solo me he limitado a traerlo a estas páginas. Mi aportación va escrita en cursiva y negrita.

Esta es la opinión del crítico literario y ensayista italiano Alfonso Berardinelli.

Leer es un riesgo. Entre otras cosas – según él – por esto: “La literatura considerada creativa está sobrevalorada y la crítica minusvalorada. No tiene poder alguno sobre lectores y editores.”

Berardinelli vuelca en esta obra sus ácidas reflexiones sobre el papel de la crítica literaria y el propio hecho de la escritura, inéditas en España. Su tesis fundamental se sostiene sobre este planteamiento: quien lee se expone a innumerables riesgos. La lectura pone en riesgo la voluntad individual de entrar en la red de los vínculos…

Estas fueron las preguntas de quienes lo entrevistaron y las respuestas dadas por Berardinelli:

¿Está más sobrevalorada la crítica o la literatura?

Pienso que entre la crítica y la literatura siempre ha habido y va a ver una competición. Una literatura sin crítica sería incapaz de juzgarse a sí misma. Los escritores y poetas en el pasado ha sido muy buenos críticos, pero ahora la situación ha cambiado. Raramente los escritores son buenos críticos y una literatura poco autocrítica es un peligro, porque tiene como único objetivo el público y el mercado. Hoy la crítica está prácticamente desarmada, nadie quiere a los críticos, son una molestia, solo se aceptan si son publicistas.  Normalmente los escritores odian a los críticos pero a la vez desean que les pongan por las nubes. La literatura considerada creativa está sobrevalorada y la crítica minusvalorada. No tiene poder alguno sobre lectores y editores.

En este texto hay dos errores de bulto. ¿A ver si los encontráis? Me gusta escribir y criticar, pero no soy publicista, ya lo sabéis. ¿No será este el mayor riesgo de escribir?

Cometer errores de bulto es un riesgo que todos los que escribimos deberíamos evitar; sobre todo los que quieran llegar a ser famosos ante un gran público y la fama que les espere.

Hoy leí algo sobre Bob Dylan, flamante nuevo Premio Nobel de Literatura. No me convenció el dequeísmo empleado en la traducción al español.

Hace unos días, antes de la fecha de los Nobel, escuchaba un programa de radio en el que el presentador entrevistaba a dos científicos y, mientras estos se referían a los Premios Nobel, él se empeñaba en poner el énfasis tónico en la e. De tal forma, los Nobel se convertían en NobEl. La E mayúscula da idea de cómo pronunciaba la palabrita.

Continuación.

Se querría leer pero el orden de cosas cotidiano ha eliminado el espacio para la lectura.

¿Cómo  influye la lectura en nuestras vidas?

Cuando más influye es en los primeros 20 años de vida, en los demás influye menos. Cuando una persona se pregunta a sí misma sobre cómo vivir, qué debo hacer y lee Madame Bovary o Guerra y Paz obtiene respuestas que influyen en su vida. A partir de esa edad lo mejor es releer mentalmente aquellos libros que han sido importantes en tu vida. Mejor releer lo importante que leer nuevos libros estúpidos. Si tenemos un corpus de 20 libros importantes, estos  nos deberían acompañar durante la madurez.

Mejor releer lo importante que leer nuevos libros estúpidos

Demasiados libros, pocos lectores

Ahora las editoriales no tienen la seguridad de tener lectores, tienen que crear lectores. Crear algo de nada. Elegir los libros mejores para crear lectores es la primera idea que las editoriales tienen que hacer, qué libros pueden crear lectores. El libro en las generaciones pasadas era un objeto de culto ahora es una molestia, un objeto anacrónico porque la enseñanza no ha creado lectores y por eso las editoriales están bloqueadas pues tienen que crearlos ellas. La presencia de libros en una casa no se considera esencial ni siquiera importante.

La presencia de libros en una casa no se considera esencial ni siquiera importante.

El libro como objeto anacrónico y antidemocrático

La presencia de un objeto como el libro tiene una fuerza mágica que captura el interés, pero un dispositivo no es un libro, a cada minuto puede ser otra cosa, pero el libro solo puede ser un libro, lo cual limita la atención. Un medio digital está abierto a múltiples opciones lo cual debilita la concentración al leer. La lectura digital es una experiencia de lectura corrupta.

La lectura digital es una experiencia de lectura corrupta

El libro parece una limitación de la libertad. Necesita concentración y atención lo cual limita nuestra libertad de hacer otras cosas a la vez. Es una autoridad que te impone límites. Es anacrónico porque el actual capitalismo es digital. Sin informática se colapsaría, los seres humanos deben ser manipulables todo el tiempo, por eso cada acto comunicativo o pensamiento puede ser transformado en mercancía a través de la comunicación. Ahora hasta una conversación entre amigos crea capital, somos materia viva para nuestra propia explotación. Eso me parece monstruoso. El libro está en contra de todo esto, va en contra del capitalismo.

El libro está en contra de todo esto, va en contra del capitalismo.

¿Por qué ser misántropo?

La misantropía es una paradoja porque parece ser odio al ser humano. No es tanto contra los hombres sino contra la sociedad.  Es una desconfianza hacia los seres humanos demasiado socializados que requiere obediencia a la leyes de grupo excluyendo a los demás. Mi misantropía es una: la resistencia del individuo que no quiere obedecer a las reglas de los comportamientos comunes al totalitarismo  basados en órdenes que nadie ha dado.

Mi misantropía es una: la resistencia del individuo que no quiere obedecer a las reglas de los comportamientos comunes al totalitarismo  basados en órdenes que nadie ha dado.

Esta publicación solo tenía un comentario. Un lector captó un error (ha en lugar de han) de los dos que os mencioné en el extracto pertinente; hasta donde leí. Ahora voy a terminar de leer este interesante artículo; tal vez encuentre más errores. Os invito a que vosotros también lo hagáis. Seamos sinceros, sin crítica, autocrítica y reconocimiento, todo lo escrito pierde importancia. ¿A cuántos de vosotros debo considerar lectores de verdad? ¿De verdad, de esos que leen un artículo desde el principio hasta el final poniendo sus sentidos en lo que hacen?

Yo, sinceramente, si es un artículo de gran interés, de esos que me aportan algo por pequeño que sea (ya sea poema, relato u otra cosa), lo leo y lo analizo.

Les recomiendo leer el artículo entero; lo considero muy interesante, pues no todos los días se encuentra a alguien que nade a contracorriente, no teniendo miedo en absoluto de expresar sus ideas aunque estas levanten ampollas. Yo admiro a las personas que muestran sus auténticos sentimientos, mostrando a las claras su opinión y personalidad.

Atentamente,

Ramón C. Infanzón

¡Y a mí qué me importa como tú escribas!

¿Debería importarme eso?

Escribe como quieras. ¿No lo hago yo?

Sin embargo, se me hace cuesta arriba

tener que leer errores por un tubo.

Pero ¡qué más da! Si son de personas

que conozco y aprecio, no me importa.

No obstante, a los nuevos no les perdono

sus errores.

¿Estaré siendo demasiado sincero?

Y eso que sé que la abundancia en

sinceridad nunca cae bien; no es bien

recibida; nos crea muchos enemigos;

de ella nace antipatía, insolidaridad,

desprecio, descrédito, desinterés…

¡No se hagan los despistados que a

ustedes también les pasa!

Si en lugar de compartir conocimientos

fuera compartir dinero, ¡otro gallo cantaría!

Entonces te visitaban hasta las hormigas.

¡Sí, hormigas!; esas que caminan casi a rastras

sobre el suelo. Las que se ven a la entrada de

algunos bancos.

¿Que me estoy desviando? Sí, tienen razón.

Lo que a mí me interesa es relacionarme

de forma amable y amistosa con todos ustedes,

pero a este paso no lo voy a conseguir.

Y últimamente leo y leo y leo… Y no estoy de

acuerdo con admitir que “aún así” signifique

“todavía así”. ¿Por qué no lo sustituyen por

“con todo y eso” o por “incluso así”? Aunque,

en realidad, sí existen algunas frases en las

que “aún así” significa “todavía así”.

Una vez leí esto en una explicación a eso.

La frase en cuestión era “¿Aún así, sin

haberte vestido? Y claro, esta no admite

discusión posible. Pero existen infinidad

de frases en las que “aún así” debe

escribirse sin la tilde en “aún”: aquellas

en las que este no signifique “todavía”.

Que quede claro, porque si no,

¡menudo lío, compañeros!

Siempre debemos tener presente que

cuando existan palabras iguales que

se escriben con y sin tilde, por algo será.

Y debemos estar “al loro” de su significado.

Tal es el caso de…

Pongamos unos ejemplos. ¿Qué les parece

que y qué; si y sí; de y dé; se y sé; mas y más;

el y él; mi y mí; tu y tú; te y té; como y cómo;

cuan, y cuán; donde y dónde; aun y aún, etc.?

Ya saben, sepan elegir lo que convenga y,

no dejen todo el trabajo a la tilde diacrítica,

que esa no vendrá a solucionarles el problema, ¿o sí?

¡Les deseo suerte!

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RCI

Coma… solo cuando sea necesario.

Aquí, un artículo de Eliana Gonzales Cruz en el blog Castellano Actual.

Antes que nada quiero decirles que yo caigo en esto mucho más que cualquiera de ustedes, por eso, al publicarlo en mi blog hace que lo tenga a mano en el momento de consultarlo.

De ahora en adelante me fijaré mucho más en las frases, y trataré de evitar el uso de la coma entre el sujeto y el predicado, y en los demás casos, por supuesto.

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Pareciera que el título de este artículo girara en torno a dietas, a comida sana, a nutrición y demás; pero no, no es de ello a lo que me refiero en absoluto, ni a la forma conjugada del verbo comer, sino al signo de puntuación que suele indicarnos una pausa breve dentro de un enunciado y que, gráficamente, aparece escrito pegado a la palabra o al signo que lo precede y separada por un espacio de la palabra o del signo que le sigue.

La coma, al igual que los demás signos de puntuación, está asociada al plano sonoro de nuestra lengua porque nos exige una elocución adecuada, pero también una correcta interpretación; así, una frase como: Luisa, cierra la puerta es distinta de Luisa cierra la puerta. En el primer caso estamos ante un enunciado que presenta un vocativo, es decir, ante el sustantivo “Luisa” que ha sido utilizado para llamar la atención del interlocutor, de ahí que esté separado del resto por una coma; mientras que en el segundo caso se trata de una enunciación; es decir, se está diciendo algo de Luisa (que “cierra la puerta”).

Si bien la coma nos indica una pausa breve, cabe señalar que no siempre su aparición  responde a la necesidad de realizarla, pues a veces hacemos una pausa natural en la lectura que no necesita de una marca gráfica. Así, ante un enunciado como: Los alumnos de la Facultad de Educación rindieron sus exámenes finales la semana pasada, solemos realizar una pausa después de “Educación” pero no va coma porque no se trata en absoluto de un vocativo ni de ninguna cláusula complementaria ni mucho menos explicativa.

Este tipo de pausa es la que origina uno de los errores más frecuentes en el plano escrito. En el siguiente ejemplo que ha sido recogido de un diario: Una granada de uso militar tipo piña, ha sido encontrada a inmediaciones de la cuadra 10 de la calle Arequipa frente a Osiptel, la coma que aparece es totalmente innecesaria porque está separando el sujeto (Una granada de uso militar tipo piña) del predicado (ha sido encontrada a inmediaciones de la cuadra 10 de la calle Arequipa frente a Osiptel).

Ante estos casos vacilantes, la normativa es bastante clara en señalar que es “incorrecto escribir coma entre el sujeto y el verbo de una oración, incluso cuando el sujeto está compuesto de varios elementos separados por comas” (Diccionario panhispánico de dudas, 2005), lo mismo que si se trata de un sujeto largo: “Cuando el sujeto es largo, suele hacerse oralmente una pausa antes del comienzo del predicado, pero esta pausa no debe marcarse gráficamente mediante coma” (DPD, 2005). Así, serían incorrectos: *Mi mamá, mi papá, mi abuela, mis tíos, me felicitaron por haber concluido satisfactoriamente mis estudios, y también: *Los alumnos que no hayan rendido el último control de lectura, tendrán cinco puntos menos en su examen final. El primer enunciado no debería llevar coma después de “tíos” aun tratándose de un sujeto compuesto por varios elementos (Mi mamá, mi papá, mi abuela, mis tíos); y el segundo tampoco aun si hacemos una pausa oral después del sujeto (Los alumnos que no hayan rendido el último control de lectura).

Excepciones a esta regla general serían “cuando el sujeto es una enumeración que se cierra con etcétera o su abreviatura” (DPD, 2005) como en Mi mamá, mi papá, mi abuela, mis tíos, etc., me felicitaron por haber concluido satisfactoriamente mis estudios; y, cuando “inmediatamente después del sujeto se abre un inciso o aparece cualquiera de los elementos que se aíslan por comas del resto del enunciado”, (DPD, 2005) como en Los alumnos, como ustedes saben, están obligados a rendir todas las prácticas.

Por supuesto que este no es el único caso del uso de la coma, pero he creído conveniente tratarlo en este artículo porque se siguen cometiendo errores de este tipo, probablemente por desconocimiento; así que ya lo sabe estimado lector, utilice la coma solo cuando sea necesario, nunca entre sujeto y predicado.

Eliana Gonzales Cruz